En última instancia, el progreso de las naciones se mide también por su capacidad de garantizar el desarrollo pleno de todos sus ciudadanos. Cuando cada persona puede desplegar su potencial, toda la sociedad se beneficia. Conmemorar el 8 de marzo no debería ser un ejercicio simbólico ni un espacio de confrontación ideológica, sino una oportunidad para recordar que la verdadera igualdad se construye día a día: en el trabajo digno, en la vida familiar y en el reconocimiento del valor único y complementario de hombres y mujeres.
POR DÁLIDA GRASSETTI
PUBLICADO EL 15 DE Apr DE 2026 03:27 PM
LECTURAS 7
Acabamos de cerrar marzo, el mes de la mujer. Sin embargo, en medio de marchas, consignas y debates ideológicos, vale la pena detenerse a preguntar: ¿qué se conmemora realmente? ¿De dónde surge esta celebración y qué sentido debería tener hoy?
La celebración moderna parte
originalmente del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.[1]
Sus raíces se encuentran en las reivindicaciones sociales del siglo XIX y de
los principios del XX, por lo que hoy se conoce como la primera ola del
feminismo. Bajo el contexto de las luchas por igualdad de derechos, acceso a la
educación, mejores condiciones laborales, derechos de propiedad, y, sobre todo,
el derecho al voto.[2]
En el ámbito del pensamiento político, estas ideas fueron defendidas por
autores como John Stuart Mill, Olympe de Gouges y Mary Wollstonecraft, quienes
sostenían que la exclusión de las mujeres de la vida pública era incompatible
con los principios de libertad y de ciudadanía.
Décadas más tarde, en 1975, las Naciones
Unidas declararon ese año como el Año Internacional de la Mujer, y en 1977[3] invitaron a los Estados a
reconocer oficialmente un día dedicado a los derechos de la mujer y a la paz
internacional. Desde entonces, el 8 de marzo se ha consolidado como una fecha
de alcance global. Este reconocimiento se ha ampliado hacia ámbitos más específicos,
como lo refleja la conmemoración del 25 de noviembre como Día Internacional de
la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y, más recientemente, el 21 de
abril como Día Mundial de la Mujer en la Industria.
Más de un siglo después de aquellas
primeras luchas, es legítimo preguntarse cuánto se ha avanzado y cuáles siguen
siendo los desafíos.
Hoy podemos afirmar que se han logrado
avances significativos en materia de igualdad de derechos entre hombres y
mujeres, especialmente en las sociedades occidentales. Para hacer estas
mediciones se utiliza el Índice Global de Brecha (GGG por sus siglas en
inglés), que en su edición de 2025 sitúa el cierre de la brecha en un 68.8% a
nivel mundial.[4]
Cabe resaltar también que este indicador evidencia un progreso sostenido en
América Latina y el Caribe. A diferencia de regiones como Medio Oriente y Norte
de África, que registran un 61.7%, la región alcanza un nivel de paridad de
74.5%, posicionándose entre las más avanzadas a nivel global. Observándose los
mayores avances en educación, donde la brecha prácticamente ha desaparecido, y
en salud, donde la igualdad es casi total.
La República Dominicana también ha
mostrado progreso. De acuerdo con el GGG, el país ocupa el puesto 61 a nivel
mundial y el 16 en la región, y ha registrado un progreso significativo en los
últimos años. El país ha alcanzado prácticamente la paridad en acceso a la
educación y mantiene niveles muy altos en salud. Asimismo, se han registrado
mejoras en el empoderamiento político y en la participación económica.
En este contexto, resulta especialmente
relevante observar lo que ocurre en el ámbito productivo, precisamente donde se
originaron las primeras reivindicaciones. Las tendencias recientes evidencian
un crecimiento sostenido: el número de trabajadoras en la manufactura local
pasó de 59,616 en 2016 a más de 72,000 en 2024. Asimismo, el aporte de las
mujeres a la economía dominicana es cada vez más tangible. Para 2022, 1,262
empresas del sector eran lideradas por mujeres, generando más de RD$1,323
millones en recaudaciones internas y exportaciones directas superiores a US$9
millones. Estos resultados no solo reflejan avances en términos de acceso, sino
que confirman una idea central: ampliar oportunidades no es únicamente una
cuestión de justicia, sino también de eficiencia económica y productividad.
Ahora bien, reconocer estos logros no
debe llevarnos a la complacencia. Persisten desafíos estructurales que atender.
Y, más aún, surge una inquietud de fondo: en medio de estos avances, ¿dónde se
está poniendo el foco?
Con el paso del tiempo, el movimiento
feminista ha experimentado transformaciones importantes. Mientras sus primeras
reivindicaciones se centraban en derechos jurídicos concretos, hoy el enfoque
es distinto. Este giro estuvo influido, en parte, por el pensamiento marxista.[5]
Ya en el siglo XIX, Friedrich Engels planteaba en El origen de la familia, la
propiedad privada y el Estado (1884) que la opresión de la mujer estaba
vinculada a la organización económica y a la propiedad privada, entendiendo la
familia como un espacio de reproducción de relaciones de dominación.[6]
Esta lectura fue retomada por corrientes del feminismo socialista del siglo XX,
que ampliaron el análisis hacia estructuras económicas y sociales más
complejas.
A medida que muchas de las demandas
jurídicas iniciales fueron alcanzadas en gran parte del mundo occidental, el
movimiento fue desplazando su foco hacia otros ámbitos. Emergieron nuevas
consignas y corrientes culturales que trasladaron el debate desde el trabajo y
la igualdad ante la ley hacia temas como la sexualidad, la reproducción y la
autonomía individual. En este contexto surgen lemas como “We Can Do It” o “Our
Body, Our Choice”, junto con enfoques que promueven la separación entre
sexualidad y reproducción y nuevas concepciones sobre la maternidad.
En las últimas décadas, esta evolución ha
derivado en marcos aún más amplios. En el sistema de las Naciones Unidas, el
discurso se articula en torno a formulaciones como “mujeres y niñas en toda su
diversidad”[7],
que buscan integrar múltiples realidades bajo un mismo concepto. Sin embargo,
esta ampliación presenta un efecto paradójico: al multiplicar categorías y
redefinir constantemente el sujeto del movimiento, la conversación corre el
riesgo de alejarse de los desafíos concretos que muchas mujeres siguen
enfrentando en su vida cotidiana, especialmente en materia de empleo,
conciliación familiar y seguridad.
Frente a estos cambios en el discurso,
vale la pena retomar la pregunta inicial: ¿qué sentido debería tener hoy el 8
de marzo? Recordar su origen es reconocer algo sencillo pero profundo: esta
fecha nació para visibilizar la lucha por igualdad de oportunidades,
condiciones dignas de trabajo y el reconocimiento del aporte de la mujer a la
sociedad.
Más de un siglo después, es justo afirmar
que en muchas sociedades —particularmente en aquellas de tradición occidental y
raíz cristiana— se han alcanzado avances significativos en derechos, acceso a
la educación, integración económica y reconocimiento social. Estos logros no
son menores y deben ser valorados con honestidad.
Sin embargo, esta realidad no es
universal. En amplias regiones del mundo, millones de mujeres aún enfrentan
condiciones de extrema vulnerabilidad, con limitaciones severas a su libertad,
seguridad y desarrollo personal. Este contraste debería ayudarnos a ordenar las
prioridades: reconocer lo alcanzado, sin perder de vista dónde persisten las
verdaderas urgencias.
En este contexto, resulta fundamental
evitar una lógica de confrontación entre hombres y mujeres. La igualdad no debe
entenderse como una competencia entre sexos, sino como el reconocimiento de la
dignidad de cada persona. No se trata de homogeneizar, ni de convertir la
diversidad en conflicto, sino de crear condiciones para que cada uno pueda
desarrollarse plenamente desde su realidad y vocación.
Las políticas públicas orientadas a la
conciliación entre familia y trabajo, las licencias de maternidad, los espacios
de lactancia, la protección frente al acoso laboral y el acceso a oportunidades
de liderazgo son ejemplos concretos de cómo avanzar en esta dirección. Existen
experiencias que demuestran que este enfoque no solo es viable, sino efectivo.[8]
En Hungría, por ejemplo, se han
implementado incentivos fiscales para madres, junto con programas de apoyo a la
vivienda familiar y financiamiento preferencial para parejas jóvenes.[9]
En Italia, el “Assegno Unico Universale” ha fortalecido el apoyo a las
familias, al tiempo que facilita la inserción laboral sin penalizar la
maternidad.[10]
Estos casos muestran que la igualdad de derechos y el fortalecimiento de la
familia no son objetivos contrapuestos, cuando se abordan desde una visión
centrada en la persona y el bien común.
En última instancia, el progreso de las
naciones se mide también por su capacidad de garantizar el desarrollo pleno de
todos sus ciudadanos. Cuando cada persona puede desplegar su potencial, toda la
sociedad se beneficia. Conmemorar el 8 de marzo no debería ser un ejercicio
simbólico ni un espacio de confrontación ideológica, sino una oportunidad para
recordar que la verdadera igualdad se construye día a día: en el trabajo digno,
en la vida familiar y en el reconocimiento del valor único y complementario de
hombres y mujeres.
Por: Dálida Grassetti. Graduada de Filosofía, Política y Economía de la Universidad de Navarra.
Referencias:
- Banco
Central de la República Dominicana. Encuesta Nacional Continua de Fuerza de
Trabajo (ENCFT). Santo Domingo, 2024.
- Consejo
Nacional de Competitividad (CNC). Índice Global de Brecha de Género 2025. Santo Domingo, 2026.
- Freedman, Estelle B. No Turning Back: The History of
Feminism and the Future of Women. Nueva York: Ballantine Books, 2003.
- Government of Poland. Family 500+ programme. 2017.
https://www.gov.pl/web/family/family-500-programme
- Hungarian Government. Hungary’s family policy: A
future built on families. 2025. https://abouthungary.hu/blog/hungarys-family-policy-a-future-built-on-families
- Karl Marx y Friedrich Engels. Selección
de textos sobre la mujer (1844–1894). En La mujer y el comunismo. Antología de
los grandes textos del marxismo. París: Éditions Sociales, 1951. Versión
digital en Marxists Internet Archive, edición HTML preparada por Rodrigo
Cisterna (2016).
https://www.marxists.org/espanol/m-e/selecciones/m_e_mujer.htm
- Ministerio
de Industria, Comercio y Mipymes (MICM). Participación y aportes de la mujer en
la industria de manufactura local. Santo Domingo, 2023.
- Montagut,
Eduardo. “El Día Internacional de la Mujer Trabajadora, una historia compleja”.
Nueva Tribuna, 4 de marzo de 2015.
- Naciones
Unidas. Historia del Día Internacional de la Mujer.
https://www.un.org/es/events/women/iwd/2011/history.shtml
- Naciones
Unidas. Resolución 32/142 de la Asamblea General. 1977.
https://docs.un.org/es/A/RES/32/142
- OECD. OECD Family Database. 2023.
https://www.oecd.org/en/data/datasets/oecd-family-database.html
- ONU
Mujeres. 70.º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y
Social de la Mujer (CSW70). https://www.unwomen.org
- Organización
Internacional del Trabajo (OIT). El Día Internacional de la Mujer Trabajadora:
su historia y significado.
- Veauvy, Christiane. “Las sansimonianas y sus escritos”. Lectora, n.º 14, 2008.
- ANSA.
Assegno unico dal 2022. 2026.
https://www.ansap.it/aree-tematiche/10263/assegno_unico_dal_2022
[1] Eduardo Montagut, “El Día Internacional de
la Mujer Trabajadora, una historia compleja”, Nueva Tribuna, 4 de marzo de
2015.
[2] Estelle B. Freedman, No
Turning Back: The History of Feminism and the Future of Women, Nueva York:
Ballantine Books, 2003, p. 464.
[3] Asamblea General de las Naciones Unidas,
Resolución 32/142, “Proclamación del Día de las Naciones Unidas para los
Derechos de la Mujer y la Pa74,5%68,8%Observándosez Internacional”,
197761,7%.
[4] Consejo Nacional de Competitividad (CNC), Índice
Global de Brecha de Género 2025, República Dominicana.
[5] Karl Marx y Friedrich Engels, Selección de
textos sobre la mujer (1844–1894), en La mujer y el comunismo. Antología de
los grandes textos del marxismo, París: Éditions Sociales, 1951. Versión
digital en Marxists Internet Archive, edición HTML preparada por Rodrigo
Cisterna (2016).
[6] Karl Marx y Friedrich Engels, Selección de
textos sobre la mujer (1844–1894), en La mujer y el comunismo. Antología de
los grandes textos del marxismo, París: Éditions Sociales, 1951. Versión
digital en Marxists Internet Archive, edición HTML preparada por Rodrigo
Cisterna (2016).
[7] ONU Mujeres. 70.º período de sesiones de
la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70), 2026.
[8] OECD. (2023). OECD Family
Database. https://www.oecd.org/en/data/datasets/oecd-family-databprácticaExistenase.html
[9] Hungarian Government. (2025).
Hungary’s family policy: A future built on families. Recuperado de https://abouthungary.hu/blog/hungarys-family-policy-a-future-built-on-families
[10] ANSA. (2026). Assegno unico dal 2022. https://www.ansap.it/aree-tematiche/10263/assegno_unico_dal_2022
Inscribe tu correo electrónico aquí para recibir noticias de Vota Bien.